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Isabel Aguilera, presidenta del Consejo Social de 2011 a 2015

La historia de la directiva y presidenta saliente del Consejo Social de la Universidad de Sevilla, Isabel Aguilera, es la de una persona cuya gran pasión han sido y siguen siendo las personas. Tras estudiar Arquitectura en la Hispalense y especializarse en dirección de empresas, su carrera profesional se ha enfocado en las empresas tecnológicas. Ha sido una mujer que se ha forjado a sí misma y ha traspasado las barreras invisibles del mundo empresarial, reservado al dominio de los hombres. Si rastreamos su trayectoria profesional la encontramos ocupando puestos de responsabilidad al frente de empresas como Google, Compaq, NH Hoteles o General Electric. Recién acabada su etapa como presidenta del Consejo Social, afronta un nuevo reto en su vida profesional, ahora como consejera en Oryzon, una empresa biotecnológica que busca alumbrar el camino en la lucha contra el cáncer y el Alzhéimer.

Si tuviera que ponerse una nota a su gestión como presidenta del Consejo Social de la Universidad de Sevilla, ¿cuál sería?

Como se suele decir ahora, Apta, pues lo que nos propusimos hacer y cómo debía hacerse se ha realizado, aunque me hubiese gustado desarrollar más proyectos. Sin embargo, estoy satisfecha porque he hecho lo que me correspondía, marcar unas pautas estratégicas en la forma de actuar que se adaptan mejor a las necesidades de la Universidad y de la sociedad de estos tiempos.

¿Cómo ha utilizado su amplia experiencia profesional en el desarrollo del cargo de presidenta del Consejo Social?

El “sexto sentido” que se obtiene trabajando en la gestión de la empresa privada me ha permitido saber qué medidas se deben adoptar cuando hay escasez de recursos. Por ello, cuando se ha fijado un presupuesto, he intentado ser lo más eficiente posible, empleándolo en lo prioritario y, si he podido, hemos ahorrado mediante la eliminación de lo superfluo. También he intentado llevar a cabo una política de transparencia, de modo que cuando se aprobasen las cuentas se empleasen los medios adecuados. Por último, la adaptación rápida ha sido un punto clave, sobre todo en el mundo de la tecnología, como por ejemplo la digitalización de NexUS y el aumento de los canales de comunicación online.

«La gestión de la empresa privada me ha permitido saber qué medidas se deben adoptar cuando hay escasez de recursos»

¿Cuál ha sido el proyecto con el que ha estado más satisfecha?

De entre todos los realizados me satisfacen la revisión de los procedimientos y de los procesos en algunas de las áreas más sensibles a la opinión pública como el gasto corriente, las contrataciones y la asignación de fondos para la investigación. También me siento especialmente orgullosa del programa Tutela, que premia a los mejores expedientes que salen cada año de la Universidad con un tutor particular, sin olvidar que casi el 20% del escaso presupuesto que tenemos lo destinamos a becas para estudiantes que se encuentran en una coyuntura económica difícil. Me hubiese gustado poder hacer más cosas, pero no ha sido posible.

¿Qué propuesta le hubiera gustado hacer y no le ha dado tiempo?

Fortalecer la transparencia de la Universidad mediante un Canal Ético donde los miembros de la comunidad universitaria puedan manifestar sus opiniones de forma confidencial e independiente. Sin embargo, esto no se ha podido llevar a cabo debido a la falta de tradición para este tipo de métodos. Aún así creo que al final se acabará implantado en todos los organismos públicos.

Isabel Aguilera, durante la entrega de los premios Emplea tu talento, organizados por el Consejo Social

Desde su experiencia personal, ¿siguen existiendo trabas para que la mujer acceda a las grandes empresas? ¿Qué se debería hacer al respecto?

Sí, aún sigue existiendo discriminación por razón de género en el mundo empresarial, y normalmente es debido al desconocimiento de las ventajas que supone disponer de una diversidad de talentos. El porcentaje de mujeres que ocupan un puesto de responsabilidad es mínimo, aun siendo la parte de la sociedad que más ha evolucionado del planeta. Sin embargo, considero que a la gran inversión y al constante esfuerzo colectivo, que se esta realizando en la cualificación de la mujer, no se les saca el rendimiento debido.

Desde su perspectiva, ¿considera que hay divergencia entre las exigencias profesionales de las empresas y la formación que reciben los alumnos?

Actualmente, el modelo educativo tiene que replantearse casi en su totalidad. Aunque no es un asunto exclusivo de la universidad, se deben fomentar capacidades que hoy en día no se desarrollan lo suficiente como, por ejemplo, la creatividad, el trabajo en equipo, la colaboración, la expresión oral e incluso la capacitación económica. Esas nuevas capacidades deben adaptarse a las exigencias y oportunidades que ofrece el mercado. También hay mucho que mejorar en lo que a las relaciones de la universidad y el mundo laboral se refiere, por ejemplo, exigiendo prácticas en determinadas fases del aprendizaje. En consecuencia, la empresa y la universidad tienen aún mucho camino por recorrer para estar en mejor sintonía.

«La empresa y la universidad tienen aún mucho camino por recorrer para estar en mejor sintonía»

¿Cuál son las herramientas necesarias para ser innovador?

Para que surja la innovación es necesario poseer talentos diversos, curiosidad y gusto por las personas. Y a esa coctelera debe añadírsele el aprovechamiento de las tecnologías disponibles. Hay gente que considera, además, muy necesario añadir los recursos financieros, aunque yo considero que no son tan necesarios como el tiempo invertido y las aptitudes necesarias. Además, es indispensable tener en cuenta cualidades como la aceptación del fracaso como hecho cultural, la capacidad de compartir lo que puedas y preservar lo que debas. Y, sobre todo, se debe ser consciente de que la innovación no es sinónimo de perfección instantánea.

¿Cuáles son las pistas para el emprendimiento?

El emprendimiento consiste en trabajar en fortalezas, desarrollar una actitud abierta hacia las nuevas tecnologías y prestar atención a cómo se desarrolla la vida de las personas. De esta forma se puede ser capaz de detectar necesidades y presentar soluciones. Y no se puede desperdiciar el apoyo del talento y la tecnología. Una vez que se tiene la idea es preciso respaldarla con un modelo de negocio que la haga sostenible. Tener solamente una idea no hace a nadie un emprendedor sino a un inventor, los cuales sabemos que acaban muriendo pobres. Por lo tanto, perfeccionar el modelo de negocio es la innovación más sostenible.

Hay empresarios como Mark Zuckerberg o Michael Dell, que no tienen un título universitario. ¿En qué se diferencia una persona que ha pasado varios años formándose de otra que no lo ha hecho?

El elemento fundamental reside en la seguridad en uno mismo. Si una persona posee una idea, debe saber rodearse de los mejores, sin temer que le puedan superar algunos aspectos desconocidos para ponerla en marcha. Sin embargo, la universidad es un buen lugar para que a los alumnos se les puedan ocurrir proyectos, porque el conocimiento de unos entra en contacto con el de otros. Además, una cosa es no ir a la Universidad y otra muy diferente, cerrarse al aprendizaje en diferentes campos. La actitud hacia el aprendizaje es la clave del emprendedor, que se pasa la vida adquiriendo conocimientos.

Isabel Aguilera, en el VI Seminario Universidad y Empresa
Isabel Aguilera, en el VI Seminario Universidad y Empresa

¿Considera que acabar siendo ejecutivo es una meta, o sólo parte del camino?

La meta ha de ser estar satisfecho con tu vida, ser feliz y hacer felices a los que te rodean. Ése ha de ser el objetivo como ser humano. Para ello es oportuno ser honesto como persona, pudiendo devolver a la sociedad parte de lo que ella te ha dado. Hay gente que hace eso generando riqueza y empleo, mientras que otros lo hacen dentro de un laboratorio investigando enfermedades y epidemias.

¿Qué requisitos ha de tener un buen líder?

Lo que distingue a un buen líder de otro es la pasión por las personas. Se trata de ser capaz de retroalimentarse positivamente del contacto humano, característica que es inimitable. El resto de capacidades se pueden aprender mediante el estudio, la observación o la experiencia propia.

¿Tiene algún proyecto de futuro?

Recientemente he comenzado en Oryzon. Se trata de una pequeña empresa científica surgida del ámbito universitario en Cataluña. Dentro de sus líneas de investigación se encuentra el desarrollo de una molécula para solventar el cáncer de pulmón de célula pequeña y otra, encaminada a combatir el alzhéimer. Me resulta apasionante, puesto que es una guerra donde todos tenemos una baja y, de alguna manera, me apetece emprender una batalla contra estas enfermedades. Asimismo, mantengo mis otras obligaciones, como ser consultora y profesora de Estrategia y Dirección General en ESADE o participar en otros proyectos emprendedores.

La protagonista

Isabel Aguilera Navarro (Sevilla, 1960) se licenció en Arquitectura y Urbanismo por la Universidad de Sevilla; es también MBA por el Instituto de Empresa y PDG por el IESE. Ha desarrollado su trayectoria profesional en distintas empresas de tecnologías de la información, como Olivetti, HP / Compaq, Vodafone y Dell, donde fue Presidenta y primera ejecutiva para España, Portugal e Italia. En NH Hoteles, fue Directora General de operaciones; en Google Inc, desempeñó el cargo de Directora General para España y Portugal de 2006 a 2008, y en General Electric, fue la primera ejecutiva para España y Portugal hasta mayo de 2009.

En 2014 fue incluida por la revista Financial Times como una de las 25 mujeres ejecutivas más influyentes de Europa y por Fortune como una de las 50 mujeres más influyentes del mundo. Ha formado parte del consejo de administración de Banco Mare Nostrum, Aegón España, Egasa XXI e Indra. Desde 2011 hasta 2015 ha ocupado el cargo de presidenta del Consejo Social de la Universidad de Sevilla. Actualmente vive en Madrid y es consejera de Oryzon, una empresa biotecnológica enfocada a las investigaciones sobre el cáncer y el alzhéimer que acaba de salir a bolsa.


La entrevista a Isabel Aguilera se celebró en el otoño de 2015.

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