Arquitectura, declaración de intenciones

Arquitectura, declaración de intenciones

Oscar Niemeyer (1907-2012), arquitecto brasileño: «La vida siempre me pareció más importante que la arquitectura»

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«Unité d’habitation», obra de Le Corbusier, fue construido en Marsella en 1945

¿Qué es la arquitectura? O mejor dicho, ¿cuál es la utilidad de la arquitectura? La arquitectura es una fiel servidora del ciudadano aunque este lo desconoce por completo. En cuanto a qué es, nos ajustaremos inicialmente a una mera definición académica para, poco a poco, forjarnos una definición personal. La arquitectura es el arte y la técnica de proyectar y diseñar edificios, estructuras y espacios. Está considerada una de las Bellas Artes, las cuales son formas de arte desarrolladas principalmente por la estética, la belleza y la utilidad práctica. Históricamente son la arquitectura, la escultura, la pintura, la literatura, la danza, la música y el cine y, como factor común a todas ellas, encontramos que se desarrollan de un modo concreto según el contexto histórico en el que se enmarcan, siendo definidas por él y a su vez, subrayándolo y acompañándolo en su determinación a lo largo de la historia.

Actualmente, como consecuencia de la pérdida del arraigo natural, de la homogeneización de los materiales y de las técnicas constructivas y del capitalismo, en general, que hace que la demanda sea exactamente la misma como producto o marca y no como respuesta a una necesidad dada por el lugar, la arquitectura, como Bella Arte, y por tanto, como ejercicio técnico y estético en su conjunto, ha quedado relegada a las grandes élites, al star-system, a la arquitectura del espectáculo. Tenemos que devolver la arquitectura como Bella Arte a la sociedad y para ello la sociedad ha de saber entenderla, sin presunciones ni ostentosidad, para que así pueda exigirla una vez que la haya reconocido, entendido y amado.

¿Sabías que con su sistema de viviendas colectivas («Unité d’habitation», en la imagen, construido en Marsella en 1945), Le Corbusier se opone a la desurbanización o, como él decía, a la “manía de las casas unifamiliares”. En lugar de ello, abogó por rascacielos como unidades de arquitectura urbana integradas cumpliendo a la vez el sueño de la ciudad-jardín, ya que a los pies de cada rascacielos quedaría el suficiente espacio para una amplia zona verde?

La arquitectura es nuestro escenario cotidiano, es el montaje que determina el desarrollo de la acción tal y como ocurre en el teatro donde es la escenografía la que da paso a la obra. Por lo tanto, es un arte diario, es un arte de a pie que no debe ser exclusivo a las clases intelectuales o poderosas. La arquitectura funciona como un cubo de Rubik o un Sudoku gigante donde cada una de las piezas que la conforman encajan perfectamente. Hacer arquitectura es jugar una partida de ajedrez donde cada pieza tiene un movimiento determinado en una dirección concreta y donde el habitante, el ciudadano, juega el papel de rey y no el de peón como pudiera parecer, puesto que sin rey, sin habitantes, no hay juego y últimamente ha sido la propia arquitectura la que ha tratado de ponerlo en jaque mate.


Alicia Fernández Moreno es arquitecta por la Universidad de Sevilla.

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