Desentrañando los secretos del compostaje

Este 2021, el grupo BIO-175 de la Universidad de Almería (Desarrollo de Técnicas Microbiológicas para la mejora de Suelos de Interés Agrícola) ha sido galardonado por contar con un amplio número de publicaciones JCR en Revistas Número 1 de su Categoría, entre los trabajos derivados de las investigaciones llevadas a cabo en su seno.

Así mismo, tres de los artículos de investigación que ayudaron a otorgar dicha distinción al equipo han sido premiados de manera individual:

1.- Uncovering new indicators to predict stability, maturity and biodiversity of compost on an industrial scale.

2.- Evaluating the influence of raw materials on the behavior of nitrogen fractions in composting processes on an industrial scale.

3.- Industrial composting of low carbon/nitrogen ratio mixtures of agri-food waste and impact on compost quality.

Con ello, se ha distinguido también el papel primordial de tres investigadores del grupo con relación al trabajo realizado en cada uno de los artículos: Francisca Suárez Estrella, Juan Antonio López González y Macarena del Mar Jurado Rodríguez, respectivamente.

Sin embargo, el trabajo de diseño, ejecución de ensayos e interpretación de resultados, no se limita a una persona, sino que es obra y, por lo tanto pertenece a todo el grupo. En este caso, un amplio equipo humano de investigadores pre y post doctorales cuya labor ha sido imprescindible para el desarrollo de los estudios que han concluido en las publicaciones premiadas

Estas publicaciones, incluidas en una revista científica internacional de alto impacto (Bioresource Technology) son fruto de los resultados obtenidos a partir de un mismo proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (AGL2015-64512-R) que, por otra parte, es el último de tres sucesivos en los que el grupo se ha dedicado al estudio profundo de la microbiota implicada en el proceso de compostaje, abarcando desde la caracterización de los microorganismos cultivables en condiciones de laboratorio y sus actividades enzimáticas, hasta el microbioma completo de estas muestras tan complejas y heterogéneas gracias al estudio genómico que ha permitido desgranar el metagenoma del proceso de compostaje.

No obstante, la historia de estos artículos premiados se sitúa bastante más atrás en el tiempo. Parten de una mente privilegiada, un visionario que manejaba conceptos actualmente en boga, como “Economía Circular” y “Sostenibilidad” cuando aún eran desconocidos en la mayor parte del tejido social. En 1988 el Dr. Joaquín Moreno, comenzó su andadura como profesor en la Universidad de Almería y al poco tiempo formó y lideró con éxito el equipo de investigación BIO-175 del que hoy es responsable la Profesora María José López. El grupo se especializó desde sus inicios, entre otras cosas, en el estudio de los microorganismos empleados como herramientas para la transformación y el aprovechamiento de los residuos orgánicos mediante procesos como el compostaje, en el que estos organismos microscópicos se sitúan como principales protagonistas y, por ende, responsables de su éxito. Además, el Catedrático Moreno, en 2005, fundó y presidió la Red Española de Compostaje. Fue pionera entonces, y hoy en día sigue siendo una Sociedad Científica productiva y de éxito, presidida por la Profesora de Investigación del CSIC, Pilar Bernal. Partiendo de este contexto, surgen, nacen y se hacen los estudios que han llevado al grupo a obtener un reconocimiento tan meritorio en el momento presente.

Las tres publicaciones, iniciadas con la dirección del Dr. Moreno y publicadas bajo el liderazgo de la Dra. López, así como ejecutadas por todo el equipo premiado, se incluyen como parte de los resultados compilados en dos Tesis Doctorales. Con ellas, ha quedado demostrado el potencial de la biomasa residual como garante de recursos renovables para la obtención de productos con valor añadido, en este caso el compost.

Un adecuado acondicionamiento de los residuos que favorezca la estimulación de su microbiota autóctona, incluso a nivel industrial, permite obtener sustratos de calidad que pueden emplearse como enmienda orgánica en suelos agrícolas, o para la mejora de la calidad de suelos agotados e infértiles, por citar algunos ejemplos de su interés. Cabe destacar que la calidad de un compost no sólo puede medirse en términos fisicoquímicos, como se hacía tradicionalmente, sino que también es necesario considerar otros parámetros biológicos, así como la naturaleza “biodiversa” de cada pila de compost. Además, por otra parte, que los microorganismos cumplen su función y consiguen biotransformar sustratos de distinta índole, obteniendo productos que cumplen con los estándares de calidad agronómica establecidos a nivel legislativo, aun cuando las condiciones de partida en los procesos de compostaje no son las más idóneas.

Esto sólo confirma el beneficio que obtenemos gracias al conocimiento del mundo microbiano y su intervención en el reciclaje de los materiales en la naturaleza, pero no debe eximir de modo alguno, de realizar unas operaciones de gestión adecuadas durante el compostaje a escala industrial que permitan corregir muchas de las deficiencias detectadas y conseguir un mejor y mayor aprovechamiento de aquello que llamábamos residuos y que ahora queremos llamar recursos.

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